Por: Sandra Dueñes Monárrez.

Ciudad de México, a 19 de mayo del 2026. — Las políticas migratorias de la administración Trump han dejado una huella imborrable en la infancia de miles de menores en Estados Unidos. Un reciente informe de la Brookings Institution ha sacado a la luz una realidad alarmante: desde enero de 2025, más de 145,000 niños —la mayoría ciudadanos estadounidenses— han sufrido la detención de al menos uno de sus padres a manos de ICE, sumiéndolos en un estado de desamparo absoluto.

La tragedia tiene rostros y nombres, aunque el gobierno federal prefiera ignorarlos. Según el estudio, 22,000 menores han visto cómo sus dos padres son arrestados simultáneamente. La vulnerabilidad es extrema:

  • Más de un tercio de los afectados tienen menos de seis años.
  • 36% son niños de entre 6 y 12 años, etapa crítica de desarrollo.
  • El 53.7% de los niños separados tiene al menos un padre de origen mexicano, seguidos por familias de Guatemala y Honduras.

Lo que resulta más preocupante es la negligencia institucional. El informe revela que el gobierno de los Estados Unidos carece de un sistema para rastrear el destino de los menores tras el arresto de sus padres. Solo el 5% de estos niños ha recibido algún tipo de apoyo del sistema de bienestar infantil; el resto se encuentra en un limbo: viviendo con amigos, familiares o, en los peores casos, obligados a abandonar el país en procesos de deportación forzada.

Mientras ICE insiste en su narrativa oficial de que «no separa familias» y que el proceso es una «decisión» de los padres, la realidad en las calles y centros de detención narra una historia de terror burocrático donde los niños se convierten en los principales daños colaterales.

El estudio no es solo un recuento del pasado, sino una advertencia para el futuro. Actualmente, existen cerca de 4.6 millones de niños ciudadanos estadounidenses que viven bajo la sombra de la deportación, al tener padres con estatus migratorio irregular. De ellos, más de 2.5 millones enfrentan el riesgo extremo de perder a ambos padres en cualquier momento.

«El bienestar de estos niños no puede considerarse opcional», concluye el informe de la Brookings Institution, lanzando un llamado urgente a las autoridades para que dejen de ver la migración como una cifra y comiencen a medir el impacto humano de sus políticas.

 

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