Por: La Redacción.

Chihuahua, Chih., a 12 de enero del 2026.- En su ruta de acercamiento con diversos sectores de la sociedad chihuahuense, César Jáuregui Moreno trasladó sus recorridos de escucha a la zona rural del municipio, sosteniendo un encuentro con habitantes del Ejido Sacramento, donde las demandas históricas de infraestructura urbana y comunitaria volvieron a ponerse sobre la mesa.

Durante la reunión, gestionada por Betty Frías, los residentes expusieron problemáticas añejas que merman su calidad de vida, particularmente la falta de alumbrado público, pavimentación deficiente, así como el deterioro evidente en los espacios públicos de la localidad, tales como el kiosco y la cancha de la escuela primaria.

Ante los planteamientos, Jáuregui Moreno reconoció que la realidad de las comunidades alejadas de la mancha urbana dista de la perspectiva de escritorio. «Hay cosas que desde lejos se entienden a medias. Cuando uno viene, escucha y recorre el lugar, las prioridades quedan mucho más claras», expresó ante los vecinos, apelando a vivencias de su infancia para conectar con el tejido comunitario de la zona.

El dilema de la gestión: disposición frente a la opacidad presupuestal El eje central del discurso de Jáuregui durante el encuentro giró en torno a la accesibilidad del servicio público y la crítica al distanciamiento institucional. Sostuvo que ningún encargo de gran calado justifica que un funcionario cierre las puertas a la ciudadanía, postura que ilustró con una máxima personal: «¿Qué otra cosa más importante tiene un funcionario que atender a las personas que requieren verlo?».

Sin embargo, al abordar las soluciones concretas para el Ejido Sacramento, el ejercicio político tropezó con los límites de la realidad financiera. Con una postura de mesura frente a las demandas de obra pública, Jáuregui Moreno optó por no comprometer recursos específicos ante la falta de certeza presupuestal.

«Yo les puedo venir a prometer muchas cosas, pero no sé si vaya a haber suficiente dinero», reconoció, delimitando el alcance de su gestión a un compromiso estrictamente personal: garantizar su presencia y disponibilidad cada vez que la comunidad requiera plantearle sus problemáticas.

Con esta visita al Ejido Sacramento, la dinámica de recorridos busca tender un puente entre la cabecera municipal y las comunidades rurales; no obstante, el reto para la administración radica en transformar esa disposición de escucha en soluciones tangibles para un sector rural que históricamente resiente el rezago en servicios básicos.

Artículo anterior«El Estado la juzgó sin entenderla»: Tras 30 años de violencia y dos de cárcel injusta, Manuela recupera la libertad
Artículo siguienteCNC exige a Claudia Sheinbaum un cese a la asfixia del campo chihuahuense