Por: Redacción.

Ginebra / Kinshasa., a 4 de octubre del 2026.-  En medio de una de las emergencias epidemiológicas más graves de la historia reciente, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) denunció la destrucción total de un centro de tratamiento contra el ébola tras un incendio registrado en el campamento de desplazados de Kigonze, ubicado en la provincia de Ituri, al este de la República Democrática del Congo (RDC).

Los hechos ocurrieron luego de que se reportaran detonaciones de armas de fuego tras el ingreso de soldados congoleños y grupos rebeldes al asentamiento, el cual albergaba a unas 19 mil personas. La irrupción armada provocó el pánico y una huida masiva de los habitantes, dejando el recinto completamente abandonado en medio del caos generado por las operaciones de búsqueda de armas y los enfrentamientos en la zona.

Julien Harneis, coordinador principal de la respuesta de la ONU contra la epidemia, advirtió sobre el impacto devastador que tiene la pérdida de esta infraestructura en una de las regiones más golpeadas por la enfermedad:

  • Pérdida de capacidad e inversión: El coordinador señaló que la creación de centros de tránsito y tratamiento ha costado un esfuerzo financiero y logístico titánico en el este del país, por lo que destruir estas instalaciones obliga a reiniciar las operaciones desde cero.
  • Riesgo epidemiológico crítico: Tras el abandono masivo del campamento, las autoridades sanitarias perdieron el rastro del 80% de los mil contactos directos de enfermos de ébola que residían en el lugar, logrando rastrear únicamente a una quinta parte de ellos en zonas sin control gubernamental.

La destrucción del centro de Kigonze agrava un escenario ya de por sí crítico para la salud pública internacional. La epidemia de ébola en el Congo supera los 8 mil casos confirmados y se aproxima a los 4 mil fallecidos, mientras las autoridades sanitarias de África alertan sobre la expansión del virus fuera del foco original.

El incidente deja al descubierto la vulnerabilidad extrema de las misiones sanitarias y humanitarias en zonas de conflicto armado. La incapacidad de los actores estatales y los grupos irregulares para garantizar corredores de seguridad y proteger la infraestructura médica no sólo obstaculiza la contención de un brote altamente mortífero, sino que expone a miles de desplazados a una catástrofe humanitaria de proporciones incalculables.

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