Por: Redacción
Mazatlán, Sinaloa, a 3 de octubre de 2026 — La espiral de violencia que azota al estado de Sinaloa no da tregua. Este sábado 3 de octubre, un convoy de la Policía Municipal de Mazatlán fue blanco de una agresión armada en las inmediaciones de la carretera que conduce al Aeropuerto Internacional de Mazatlán, un hecho que dejó un saldo preliminar de dos elementos lesionados y activó un operativo de reacción por parte del Grupo Interinstitucional.
De acuerdo con la información emitida por la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Sinaloa, el atentado ocurrió en una zona estratégica cercana a la vía de acceso a la terminal aérea. Pese a la gravedad del incidente, la dependencia estatal aseguró que la situación quedó bajo control y minimizó el impacto logístico al señalar que el aeropuerto mantiene sus operaciones con normalidad para los viajeros.
El saldo del enfrentamiento afectó directamente a dos agentes preventivos, quienes sufrieron heridas por proyectil de arma de fuego en distintas partes del cuerpo. Ambos fueron trasladados de emergencia a centros hospitalarios: uno de ellos fue reportado como estable y fuera de peligro, mientras que el segundo ingresó al quirófano para ser sometido a una intervención quirúrgica especializada. Asimismo, las autoridades municipales descartaron la versión inicial sobre un presunto agente desaparecido y confirmaron el aseguramiento de un vehículo blanco que habría participado en el ataque.
Este nuevo episodio de violencia armada no es un hecho aislado, sino que se inserta en una escalada delictiva caracterizada por el uso de armas de alto poder y explosivos en distintos puntos de la entidad.
Apenas el pasado 27 de septiembre, elementos del Grupo de Operaciones Especiales Sinaloa (GOES) repelieron una agresión en el municipio de San Ignacio, entre Estación Dimas y Duranguito. En dicho operativo, las fuerzas de seguridad detuvieron a tres personas y aseguraron un arsenal que incluía un fusil AK-47, una pistola calibre 9 mm, cartuchos, equipo táctico y, de manera alarmante, 60 artefactos explosivos diseñados para ser lanzados mediante drones.
Semanas antes, los operativos federales y estatales en Mazatlán y sus comunidades rurales —como El Quelite— ya habían derivado en la detención de ocho presuntos integrantes de células delictivas vinculadas a facciones del crimen organizado, destacando decomisos masivos de armas largas, miles de cartuchos, pastillas de fentanilo y explosivos artesanales.
La persistencia de ataques directos contra las corporaciones de seguridad en zonas de alta afluencia turística y económica, como los accesos al aeropuerto mazatleco, exhibe los profundos desafíos que enfrenta la estrategia de seguridad pública en Sinaloa.
Mientras las autoridades mantienen patrullajes de vigilancia y solicitan a la ciudadanía evitar la zona afectada, la ciudadanía resiente un clima de inseguridad permanente donde las fuerzas del orden continúan siendo blanco de la delincuencia organizada en su propia línea de patrullaje.







