Por: La Redacción.
Durango, Dgo., a 29 de septiembre del 2026.- En el marco del Programa Binacional entre México y Estados Unidos para la recuperación de especies en riesgo, el Gobierno del Estado de Durango anunció que a finales de 2026 el Parque Ecológico “El Tecuán” albergará a una nueva pareja reproductora de lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi). Para ello, la Secretaría de Recursos Naturales y Medio Ambiente (SRNMA) proyecta una nueva área de exclusión de 2.5 hectáreas que busca consolidar a la entidad como el segundo Centro Nacional de Reproducción de esta especie en el país.
El anuncio formal, realizado por la titular de la SRNMA, Claudia Hernández Espino, tras los acuerdos alcanzados en la reciente cumbre binacional en Albuquerque, Nuevo México, posiciona a Durango como una pieza clave en la logística ambiental regional. Asimismo, se confirmó que la entidad será sede del encuentro internacional del programa en 2027, sumando los esfuerzos de espacios como la Reserva de la Biósfera de La Michilía, el Zoológico Sahuatoba y zonas de liberación silvestre en el municipio de Tepehuanes.
Si bien la ampliación de la infraestructura en El Tecuán representa un logro técnico y un aval a las gestiones institucionales del estado, la nota ecologista exige un examen profundo sobre los retos que enfrenta la reintroducción efectiva de la especie en el ecosistema serrano:
La crianza en cautiverio y el establecimiento de áreas de exclusión como las de El Tecuán resuelven la reproducción biológica, pero no garantizan la supervivencia de la especie en libertad. Los mayores obstáculos para el lobo mexicano en el norte del país no son reproductivos, sino antrópicos: el cazado furtivo, el envenenamiento de presas y la fragmentación de su hábitat por la actividad humana.
Aunque los comunicados oficiales destacan liberaciones como la concretada en la comunidad de Bajíos del Tarahumar (Tepehuanes), la política ambiental omite con frecuencia los choques de intereses con los productores ganaderos de la Sierra Madre Occidental. Sin esquemas robustos de indemnización por depredación de ganado y sin un trabajo social continuo con las comunidades ejidales, las liberaciones corren el riesgo de ser neutralizedas por represalias locales.
La creación del segundo Centro Nacional de Reproducción requiere presupuesto sostenido no solo para la construcción de los encierros de 2.5 hectáreas, sino para la manutención veterinaria, monitoreo por telemetría satelital y patrullaje de campo. La sostenibilidad de estos proyectos suele verse amenazada por recortes presupuestales o virajes en las prioridades políticas al término de las administraciones.
La integración de una nueva pareja reproductora en El Tecuán asegura la diversidad genética en cautiverio y proyecta a Durango en el mapa de la conservación internacional. Sin embargo, el éxito definitivo del Programa Binacional no se medirá por el número de hectáreas cercadas ni por las cumbres albergadas, sino por la capacidad del Estado para garantizar la coexistencia pacífica del lobo mexicano con las actividades productivas de la sierra.







