Por: La Redacción.

Zapopan, Jal., a 27 de septiembre del 2026.-  Elementos de fuerzas federales y de la Secretaría de Seguridad de Jalisco desmantelaron un campamento presuntamente operado por el crimen organizado en la zona serrana de Zapopan, en los límites con Ixtlahuacán del Río.

El hallazgo expuso no solo un arsenal de armas de alto poder, sino también la operación de un taller clandestino para la fabricación de artefactos explosivos improvisados, algunos diseñados para ser adaptados a drones.

Durante los recorridos de reconocimiento en esta zona de difícil acceso, el personal militar y policial aseguró seis armas largas, cargadores, cartuchos de diversos calibres, cuatro vehículos, cinco motocicletas y equipo táctico.

Sin embargo, el elemento de mayor alerta fue la localización de 10 artefactos explosivos artesanales y 25 espoletas. Debido al alto riesgo de inestabilidad y manipulación que presentaban las sustancias, especialistas del Escuadrón Antibombas de la Policía de Jalisco determinaron que su traslado era inviable, por lo que procedieron a realizar una neutralización y detonación controlada en el lugar.

El operativo deja al descubierto la paulatina escalada tecnológica y bélica de las células delictivas que operan en la entidad. La presencia de espoletas adaptables a drones confirma la consolidación del uso de tecnología aérea no tripulada como táctica de combate en el conflicto armado local.

A pesar de la magnitud e infraestructura del sitio encontrado, el informe oficial adolece de vacíos clave:

Las autoridades no informaron sobre personas aprehendidas durante el hallazgo, lo que sugiere que la plaza operaba con sistemas de alerta temprana o que el sitio fue evacuado momentos antes del arribo institucional.

 Hasta el momento, el Gobierno del Estado no ha atribuido formalmente la propiedad del campamento a ningún grupo delictivo en específico, a pesar del conocido dominio territorial de la principal organización criminal de la región.

 El secretario de Seguridad de Jalisco, Juan Pablo Hernández González, sugirió que la técnica de manufactura de los explosivos podría indicar la intervención de sujetos con adiestramiento militar, mencionando la posibilidad de que se trate de exintegrantes de los Kaibiles —cuerpo de élite del Ejército de Guatemala—. No obstante, el propio funcionario admitió que no existen pruebas concluyentes ni datos de inteligencia que sostengan dicha línea de manera definitiva.

La mención de mercenarios extranjeros en comunicados oficiales —sin un respaldo probatorio o carpetas de investigación concluyentes— abre el debate sobre si se trata de un diagnóstico real de inteligencia o de una narrativa recurrente para justificar el avance operativo y la complejidad técnica alcanzada por el crimen organizado en la región.

Las investigaciones continúan a cargo de las autoridades correspondientes para integrar la carpeta de investigación y determinar el origen del armamento y los insumos químicos localizados.

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